viernes, 18 de octubre de 2013

Hay un texto anónimo de la tradición que dice; que cada persona en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la contruccion acaba. Pero existen los que plantan, estos a veces sufren con las tempestades, las estaciones y raramente descansan, pero al contrario que un edificio; el jardín jamas para de crecer. Y al mismo tiempo que exige la atención del jardinero, también permite que, para el la vida sea una gran aventura. Paulo Cohelo.

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